cranear:

1. tr. Chile, El Salv., Hond. y Ur. Inventar o descubrir la solución a un problema.

2. intr. Chile, El Salv. y Ur. reflexionar.

domingo, 28 de febrero de 2010

Corrección de la Disgrafía - parte 3: Modelos de escritura en papel

Corrección de la Disgrafía - parte 2: Patrones para el entrenamiento táctil

Modelos de escritura en papel

El empleo de bandejas de arcilla o patrones de madera grabada debe constituir una actividad temporaria, que se reiterará en la medida en que el estudiante siga siendo incapaz de escribir libremente de manera legible. Al cabo de varios días de ejercitación con los modelos descritos, el niños disgráfico comenzará a copiar modelos de letra cursiva en hojas rayadas. El docente trazará un modelo de alfabeto en letra cursiva, con todas las letras unidas entre sí, semejantes al de la secuencia grabada en madera. Muchos disgráficos se caracterizan por la falta de seguridad en sí mismos. Incluso cuando han probado su capacidad en una actividad determinada, pueden mostrarse renuentes a efectuar la transferencia necesaria para lograr una versión más avanzada del mismo ejercicio. El trazado de letras siguiendo el modelo del maestro puede genera reacciones negativas en algunos estudiantes. De ser así, el educador debe mostrarse paciente, ayudándolos a encara la nueva actividad. Tomando la mano del estudiante en la suya propia, debe guiar cuidadosamente el trazado del pequeño sobre el papel.

Poco a poco los disgráficos comienza a sentirse más seguros, a medida que desarrollan su habilidad para la escritura sin ayuda de la estructura física de un molde de arcilla o madera. Pero el docente no debe retirar de golpe los anteriores patrones, incluso cuando sabe a ciencia cierta que ya no son necesario para lograr precisión en la labor emprendida. Cuando se obliga a los disgráficos a emprender una actividad más difícil sin ninguna clase de apoyo, suelen experimentar una suerte de regresión en su trabajo, temiendo nuevamente que sea violado su "territorio" propio. Si se ejercen presiones negativas para que el niño emprenda las nuevas actividades correctivas (presiones que el niño asocia con la ejercitación de tipo tradicional en que fracasara anteriormente), el maestro habrá perdido el terreno ya ganado.

El objeto básico de la ejercitación simple y repetitiva con letras cursivas reside en capacitar al estudiante para escribir de manera legible y sin modelo alguno. Dicha transición se efectúa de manera gradual: primero se seguirá con el lápiz el modelo del maestro, en una hoja rayada, y luego se intentará la copia de dicho modelo en hoja aparte. Por lo general, los disgráficos deben dedicar tiempo considerable a los ejercicios de copia. Habitualmente, la etapa del desarrollo de habilidades es sumamente lenta. El acto mismo de ordenar a los músculos movimientos conscientes en sentido contrario al de su inclinación natural resulta sumamente cansador. Para el adulto, ciertos ejercicios suelen ser muy simples y breves. Para el niño disgráfico, empero, llenar un para de renglones puede convertirse en una tarea agotadora. Al producirse una sensación de fatiga o advertirse el primer indicio de rebelión, será preciso cambiar de actividad.

Los adultos no comprende fácilmente los gastos de energía que estas actividades demandan a los niños disgráficos. La fatiga producida es similar a la del adulto fofo que camina a los trancos un kilómetro o da unas pocas brazadas en una piscina. Cuando el disgráfico deja caer el lápiz tras diez minutos de labor concentrada, a semejanza del adulto que hace un alto antes de caminar las dos cuadras que le faltan para llegar al destino, es señal de que está a punto de abandonar. Si los educadores entendiera el enorme gasto de energías que demanda a los disgráficos el cumplimiento de una simple tarea en el aula, les sería más fácil respetar las "necesidades territoriales" del niño. Cuando el alumno disgráfico dice "Estoy cansado: dejémoslo", por lo general no hace sino decir la verdad, y su verdad debe ser respetada si se desea mantener un clima de aprendizaje satisfactorio.

Tomado de
La dislexia en el aula. De Dale R. Jordan. Editorial Paidós, Buenos Aires, 1975.
Páginas transcritas: 153, 154 y 155


Corrección de la Disgrafía - parte 4: Modelos distantes y dictado 

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