Corrección de la Disgrafía - parte 4: Modelos distantes y dictado
Corrección de errores
Es imprescindible que los estudiantes disgráficos aprendan a descubrir los errores cometidos al revisar sus propios trabajos. Se trata de un área sumamente delicada de la enseñanza correctiva, ya que con frecuencia los disléxicos reaccionan de manera violenta ante lo que toman por una crítica a su labor. El docente debe brindar al alumno con deficiencias amplia oportunidad de verificar la corrección de su trabajo, sobre la base del modelo utilizado. En especial, al estudiante le resultará muy útil poder corregir de antemano trabajos escritos por los cuales se le asignará una calificación; por ejemplo, tests de ortografía, problemas de aritmética, trabajos sobre estudios sociales o pruebas de ciencia. Si se enseña al niño disgráfico el modo de utilizar claves de respuestas u otros instrumentos de puntaje, será el primero en advertir sus errores, lo que le permite proteger su "territorio". Una vez revisados los errores, ya no le importa tanto que el maestro o los otros estudiantes vean su trabajo. El daño se ocasiona cuando el niño, lleno de aprensión, entrega una hoja que sospecha llena de errores. Hasta que la misma le es devuelta, corregida, su ansiedad llega a niveles inimaginables. Y si en realidad el trabajo ha sido deficiente, las "marcas sangrientras" que surcan la hoja constituyen un golpe más para su ego. La revisión previa del trabajo constituye un recaudo de gran importancia para los estudiantes inseguros.
El peligro que se copien de otros, o del libro, es tan grande entre los disléxicos como entre los alumnos con las mejores calificaciones. en realidad, el simple acto de "copiarse" es indicador de las presiones ejercidas para que el alumno sea aceptado por el sistema. Si el educador descubre que el estudiante no es honesto al revisar su propio trabajo, debe reexaminar sus propios valores con respecto a la importancia adjudicada a las calificaciones. Cuando el alumno se copia, por lo general lo hace debido a que se subraya en demasía la importancia de obtener buenas calificaciones. Los estudiantes inseguros se "copian" con el fin de ser aceptados dentro de una situación de aprendizaje determinada. Si las presiones provienen del hogar del niño, entonces las alternativas que se le presentan al educador son más limitadas. Fuera de brindar al alumno su consejo, poco podrá hacer para aliviar la ansiedad del niño acerca de las notas. Si las presiones provienen de la escuela, entonces es necesario reexaminar la importancia asignada a las calificaciones,de modo que favorezcan al niño. Resulta muy conveniente que el estudiante disgráfico se acostumbre a revisar su propio trabajo, con el fin de defender su "territorio" de las críticas de terceros y de demostrar los progresos o falta de progresos realizados. Es lamentable que no pueda concedérsele al estudiante una oportunidad para la autocrítica porque le resulta imposible ser honesto consigo mismo a raízde sentirse rechazado por el sistema.
Tomado de
La dislexia en el aula. De Dale R. Jordan. Editorial Paidós, Buenos Aires, 1975.
Páginas transcritas: 156 y 157
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